martes, 3 de febrero de 2009

Reflexión sobre cuba

Dejo un texto de mi coautoría. Luego de un largo viaje que incluyo el país de Fidel y el Che, me dieron ganas de contar lo que YO vi. No digo que sea la verdad absoluta. Pero si son cosas que yo experimenté. Creo que puede servir para destruir ciertos mitos sobre Cuba



Me decidí a escribir estas líneas al quinto día de haber regresado a mi país. Cuando volví de viaje (Cuba y Costa Rica) me paso algo que nunca me había pasado antes. Al reencontrarme con la gente más allegada lo primero que me preguntaban es “¿Como te fue?” pregunta la cual me resulto muy fácil contestar siempre: “Espectacular, impresionante, un viaje soñado” pero ya sabía que la próxima pregunta iba a venir y esa era la que más me costaba responder. “y…, ¿que tal Cuba?”. Si la pregunta iba encaminada hacia Costa Rica, era muy fácil de responder: es un país espectacular, la naturaleza te impacta, el verde te invade y los animales te avasallan. “La gente es muy grata, te tratan bárbaro, volvería una y mil veces…”. Esta frase podría demorar 2 o 3 minutos en decirla, y ya está, resumí muy rápidamente todo.
Pero el problema es cuando debo resumir mi viaje por la perla del Caribe. Sin dudas lo primero que digo sin pensarlo es que la pase bárbaro y que me encanto, pero el viaje a Cuba encierra un poco más de misterio, y aquel que es un poco más curioso siempre quiere saber un poquito más. No es suficiente respuesta, por lo tanto uno se pone a pensar que decir para poder responder en una “charla de café”. Y eso es lo que es verdaderamente imposible.
Antes de partir me encontré con una persona que me contó un chiste y el cual recordé todo el viaje. Lo contaré así empiezan a entender un poco:
Resulta que una persona al morir va al cielo, cuando llega y ve lo que es decide pedir ir a conocer el infierno. Cuando llega, el ve un maravilloso lugar, mucho alcohol, mujeres, fiestas…suficiente para volver al cielo para pedir de quedarse ahí. Obviamente se lo dejó quedarse allí. Pero las cosas no eran como él pensaba, lo encerraron, le pegaron mucho, lo hicieron trabajar mucho, entre otras cosas. Cuando pregunto porque era tan diferente a lo que él había visto alguien le respondió: “Una cosa es para el turismo y otra para los que viven aquí”.
Viajar a Cuba no es fácil, bueno obviamente si uno viaja sin mucha plata, sin reservas en hoteles all inclusive y dispuesto a salir de las playas de Varadero (queriendo conocer realmente lo que es Cuba). Hay que estar “preparado” para todo, es todo bastante diferente a lo que acostumbramos. Hay que llevar sobre todo mucha paciencia.
Hay algunas cosas que son diferentes por las costumbres. Por ejemplo, al llegar a un lugar donde como en todos lados hay que hacer “cola” uno no ve una fila ordenada de gente, sino una multitud de gente desordenada aparentemente pero ordenada diferente. El mecanismo es muy fácil de entender si a uno se lo explican con anticipación, sino uno puede estar más del doble de tiempo mirando sin entender. Uno debe llegar y pedir el último, para luego entregárselo a la próxima persona que llegue. Entonces uno simplemente recuerda quien está delante suyo, y listo. Ahora, ojo si la persona se saca el buzo rojo o la remera verde, porque ahí se puede caer el sistema!!!!! (si no existiera este sistema la gente viviría parada atrás de otra persona porque en Cuba hay que hacer cola para todo).
Pero algunas otra cosas, no son así de fáciles de entender, e incluso como una cubana nos refirió, ni ellos mismos lo entienden.
Cuando uno se decide viajar a Cuba hay muchas razones para hacerlo, la que más me motivo a mi fue las ganas de conocer desde adentro un poco el régimen comunista. Quizás pensando que por la edad avanzada de Fidel Castro todo puede cambiar. Puede que si uno viaja a Costa Rica en 10 años sea el mismo paisaje (ojala que con la misma cantidad de flora y fauna) pero Cuba tal vez no sea lo mismo. Y eso es lo que verdaderamente espero de todo corazón.
Para aquellos que cursamos materias en la Universidad de Buenos Aires, o que tuvimos profesores o padres que nos hablaron del régimen quizás es mucho más intrigante aun, y en lo profundo llevamos a nuestro viaje una ilusión. Pero luego de unos días esta ilusión se cae, porque verdaderamente no está ni cerca de lo que pensábamos encontrar. Muchos dicen que es por el bloqueo, otros dicen que eso es solo para entretener al pueblo. No quiero ponerme a debatir sobre este tema, no es la idea. Creo que es algo en el cual cada uno va a defender su idea sin llegar a un acuerdo.
Me encontré con un pueblo “de mal humor”, un pueblo enojado y resentido. Quiero obviamente resaltar que como toda generalidad deja dentro mucha gente que no es así.
Es curioso que la muletilla más común de la gente al hablar sea “no es fácil”. Y creo que esta frase es la que resume la vida de los habitantes de Cuba. En ese país “nada es fácil”. La disponibilidad de alimentos es escasa, basta con asomarse al agropecuario (verdulería cubana) y ver solo lechuga. O sentarse en un restaurante y tener es la mano un menú de 4 hojas pero solo hay disponibles 2 cosas la cual indefectiblemente son pollo, arroz, frijoles y con mucha, mucha suerte algo de pescado. O solo basta con ir a una heladería, preguntar los gustos y que te respondan que solo hay chocolate (un párrafo aparte merece explicar lo que es la heladería Coppelia, eso sí es Cuba en pequeño, si fuiste a Cuba y no a Coppelia tu viaje no está completo).
Coppelia es una heladería, bueno si así se lo puede llamar porque es como una ciudad de helados. Consiste en un espacio que ocupa una manzana o más, el cual tiene varias entradas (7 o 8) en las cuales la gente hace tremendas colas para entrar. En la entrada de cada fila hay un cartel en el cual uno ve la calidad de helado que están sirviendo, lo gustos y los precios, ya que en cada sector esto es diferente. Uno puede estar en una de las carpas comiendo helado de naranja-piña (sabor solo visto en Cuba) y a tres metros tuyo alguien comiendo un helado de chocolate. Pero para comer ese gusto tienes que hacer la otra cola. Cabe destacar que los gustos que anuncian en la cartelera, nada tienen que ver con los que realmente se ofrecen. Coppelia es un tema complejo, entenderlo es difícil, sería como poder entender Cuba.
Pero lo más impactante de todo es que como todo en Cuba, esta heladería tiene helado para turistas y helado para cubanos. Como ya se imaginaran, el helado para turistas cuesta exactamente 10 veces más. Pero siempre hay disponibilidad de gustos y sin hacer cola. O sea que cuando vos entras te dicen “tu Coppelia es allá” porque todo tiene su versión tuya y la de ellos.
Cuando preguntas sobre colectivos, ellos mismos te dicen que tus colectivos paran en tal lugar pero los de ellos en otro lugar. Los de ellos son mucho más baratos pero están siempre llenísimos, y su frecuencia es muy baja. Mientras que los turistas van siempre sentados y con aire acondicionado. Si te quejas del transporte en Buenos Aires es porque aun no estuviste en Cuba.
Pero no solo eso, nuestra moneda (la de los turistas) es el CUC (valor superior a un dólar) mientras que la de ellos es la moneda nacional (1 CUC equivale a 24 moneda nacional). Muchas veces no sabes si los carteles están expresados en moneda nacional o en CUC, pero solo basta con ver la población que está consumiendo para darse cuenta. En los lugares que veas muchos cubanos o argentinos sin duda son a moneda nacional, pero en los lugares donde veas muchos extranjeros podes apostar que es en CUC.
Pero todo no es tan fácil como suena, si uno lee lo anterior pensaría que ellos pagan todo a moneda nacional pero esto no es así.
No son muchos los bienes que se pueden comprar en moneda nacional. Y aún así a veces escasean. Si quieren conseguir algunos alimentos y artículos de aseo personal ellos tienen que ir a las “chopin” (tiendas que venden en CUC). En caso de que la chopin venda el mismo artículo que la tienda de moneda nacional, el precio suele ser 10 veces mayor. Y he aquí donde todo se vuelve totalmente imposible de entender. Cómo van a pagar 5 o 6 CUC por un shampoo si un medico de 15 años de experiencia y director de un hospital gana 30 CUC al mes. O una maestra gana 15 o 20 CUC al mes. Y cuando uno les pregunta como hacen, ni ellos mismos pueden responder. Lo que más he escuchado es “Cuba es el país del invento, para sobrevivir uno tiene que inventar”. Por eso, el médico para poder vivir corta lechuga y hace las ensaladas en una casa que alquilan para extranjeros. O una maestra lava los platos a la noche, por 1 o 2 CUC. Después de todo si uno hace la cuenta eso es mucho más que su sueldo mensual.
Es por esto que, desde la llegada del turismo a Cuba luego de la caída de la Unión Soviética, poco a poco han ido surgiendo las clases sociales. Están los que tienen acceso al turismo y por lo tanto tienen ingresos mucho más altos que los sueldos que paga el Estado (la propina mínima suele ser 1 CUC). Todos quieren ser mozos en los hoteles de extranjeros, ¿para qué trabajar si te podes ganar tu sueldo en propinas en una o dos noches?.
La moda es bailar reggaetón con alguna remera que diga bien grande el nombre de algún diseñador de moda de los más caros (las símil Dolce & Gabana o Armani son furor). No hay demasiado interés en estudiar o trabajar debido a que no hay más futuro que una repetición del presente. Ni siquiera la esperanza de algo mejor tienen. EL “nuevo hombre” propugnado por el Che (ese que hacía trabajo voluntario y daba sin esperar nada a cambio) brilla por su ausencia. El turista es dinero con patas, tu nombre pasa a ser “taxi” o “pizza” o “habanos”. Es verdad que en muchos lugares pasan cosas similares, pero aquí raya en el acoso.
Cuba no es un lugar ideal para viajar solo y conocer gente del lugar. De ninguna manera van a permitir que un cubano este por la calle hablando o caminando con un turista. Esta acción está totalmente penalizada (la policía se lo lleva a la comisaria como mínimo se quedan una noche detenidos). Es suficiente para que se lleven detenidos al local. Ni sueñes con conocer a una chica, salir con ella, eso siempre es prostitución y también se penaliza. Como todo en Cuba, se toman medidas drásticas para todos los problemas.
En Cuba las comunicaciones con el mundo exterior son caras y difíciles. En este rubro cubanos y turistas parecieran pagar precios similares y esto dificulta aún más la comunicación con los familiares exiliados. Muchas veces las cartas llegan más rápidamente si las mandan a EEUU por medio de turistas por un tercer país. Ni hablar de la posibilidad de viajar a verlos. Son muchos trámites, largas colas, que habitualmente terminan en frustración. Tampoco es fácil que los familiares vallan de visita a Cuba, si quieren mantener la nacionalidad deben pagar alrededor de 40 CUC mensuales y viajar con cierta frecuencia, los que la pierden deben visitar como turistas, teniendo que pagar para alojarse en la casa de su propia familia. Algunos jamás pueden volver.
Los cubanos ahora pueden ir a todas las playas; bueno “pueden” es una forma de decir. Anteriormente tenían prohibida la entrada a la gran mayoría de las playas puramente turísticas (la gran excepción es Varadero) ahora técnicamente pueden pasar, pero para esto necesitan tener una reserva en algunos de los hoteles, y ninguno baja de los 80 CUC por noche, lo que lo vuelve prácticamente imposible (esta medida también, en teoría, apunta a disminuir la prostitución, la pesca ilegal y los balseros)
Varadero es un tema aparte. Muchas veces el único destino de los turistas que después dicen que conocen Cuba, pensando que la ciudad de Varadero tiene algo que ver con el resto del país. Esta es la ciudad de los all inclusive. Por las calles es improbable que nadie deje de tener una pulsera. Esto da una gran libertad para moverse dentro del hotel pero te ata al hotel. Aquí no hay escases de alimentos y de todo siempre hay. Lo único que no hay son locales a moneda nacional. Esto hace aun más difícil la vida de los cubanos que viven en Varadero, es la idea, el gobierno no quiere que haya residentes cubanos y los tratan de expulsar haciendo su vida aun más difícil. No está permitido alquilar habitaciones en las casas, pero hay “ilegales” como en todo Cuba. También se puede conseguir pan y algunas verduras en el mercado negro, pero esto es bastante difícil.
Fidel es una figura muy polémica, pocos lo quieren, algunos dicen que ya murió, otros que no. Raúl goza de una popularidad casi nula. Pero la figura del “Che Guevara” es admirada por la mayoría. Algo curioso que esta figura no solo tiene los adeptos de la Revolución, sino que aquellos que no están de acuerdo con las ideas políticas también lo admiran. Su vida, sus ideales y valores son resaltados por todos. Algunos desean llevar en el pecho la figura de el ídolo, pero se torna imposible ya que las remeras están diseñadas para turistas, la más barata cuesta 11 CUC (léase sueldo de cubano promedio) y se venden en locales de turistas, hoteles y ferias de artesanos. El museo del Che y su estatua son realmente imponentes. Esta muy bien logrado y al entrar se te pone “piel de gallina”. Es muy triste que la mayoría de los residentes no lo lleguen a conocer. Muchos de ellos viven muy cerca, pero ellos no salen de su lugar. Incluso no conocen a 30km de distancia de su casa.
Una nota aparte merece el ser argentino en Cuba. Primero te intentan comprar con el Che o Maradona o hasta Messi. Y ni que hablar si tenés la mala suerte de que tu visita coincida con la de nuestra querida presidenta (el Che Guevara reencarnado en mujer, según el punto de vista de varios individuos que podes cruzar en la calle). Si no te logran vender nada con eso entonces te empiezan a tildar de argentino agarrado, a decirte que todos los argentinos son amarretes, y que el Che en Cuba camina con los pies pero en Argentina camina con los codos.
Por más que el gobierno intente a través de la propaganda (que inunda toda pared, diario, radio o medio de comunicación) inculcar en los habitantes un odio visceral por los imperialistas (léase EEUU), la mayoría de los cubanos no tienen nada contra los yanquis. Es más, todos tienen algún familiar allá, y unas zapatillas Nike son un bien muy preciado. Muchos de estos familiares son los encargados de mandar ayuda a sus parientes en Cuba, siendo esto un factor importante en la supervivencia de estos últimos.
Una experiencia para no perderse es alojarse en una casa particular (cubanos que alquilan parte de sus casas a turistas), además de ser la opción más barata. De todas las casas uno se lleva experiencias, y en general son abiertos a las preguntas, dispuestos a contestar aunque uno tiene la idea de que ya respondieron las mismas preguntas miles de veces. Pero no así para preguntar sobre la vida fuera de Cuba. Es raro encontrar un cubano que pregunte sobre la vida de los turistas. Puede ser por las ideas que ya tienen formadas (que el resto del mundo es hambre, guerra y pobreza constante, y que la educación y salud gratuita solo existe en Cuba) o para evitar pensar que pudiera haber sucedido de haber nacido en otro lugar.
Es muy importante destacar que, como dicen ellos, el régimen tiene cosas buenas y malas. No se ven desnutridos ni personas durmiendo en la calle. Un techo y un plato de arroz y frijoles lo tiene quien quiera. Solo debe buscarlo. También tienen bastantes escuelas, acceso público a la universidad y parecen tener un sistema de salud que responde (aunque principalmente basado en la atención primaria y la prevención, no sé cómo será el equipamiento y la velocidad de respuesta en los hospitales). Se puede caminar por las calles más tranquilo que en ciudades similares del mundo.
En muchos países del mundo hay gran cantidad de gente que no puede acceder ni siquiera a un plato de arroz con frijoles, menos a un techo o a la universidad. Y caminar tranquilo por la calle no es el común denominador de varias ciudades. Puede debatirse si los precios que la sociedad cubana paga por estos beneficios los exceden o no. Y pensar que en realidad un plan de alimentación global consiste en más que arroz y frijoles (o leche hasta el 1er año de vida, y yogurt hasta los 7, como se les da en la libreta).
Durante el apogeo de la Unión Soviética Cuba recibía una gran cantidad de ayuda a cambio de casi nada. Según los mismos cubanos fueron por mucho tiempo el “hijo bobo” de la URSS. Vivieron de lo que recibían y de sus plantaciones de caña de azúcar, tabaco y café. Cuando quedaron huérfanos, experimentaron el “periodo especial” (1991-1995) donde no se conseguían ni siquiera jabón para bañarse y el pan tenía precios estratosféricos (cuando se conseguía). La mayor causa del fin de esta época fue el inicio del turismo como industria de gran escala, principal fuente de ingresos actualmente en la isla. Otro elemento que están desarrollando es la prestación de servicios médicos a nivel internacional. Si bien estos y otros cambios ocurridos luego de 1991, han cambiado el perfil comercial de la isla, los ciudadanos no están contentos con vivir del turismo y piden que se cree algún tipo de industria.
Una persona nos mencionó que el Che veía como modelo económico a China en lugar de la URSS. Pero el adoptado fue el soviético. Si bien es fácil hablar con el diario de mañana, hoy parece claro que ciertos elementos del modelo (posibles caprichos podría decirse) impiden el avance. Resta pensar si con pequeñas concesiones “capitalistas” no se pueden mantener muchos de los logros del régimen y a la vez conseguir salir del pozo en que se hundió Cuba luego de la caída de la URSS. Luego de 50 años donde nada ha sucedido realmente, la gente clama por un cambio. La interacción con el turista que no está encerrado todo el día en el all inclusive les ha brindado a los cubanos una visión más realista del mundo exterior (visión que no tenían debido al control gubernamental de la prensa, televisión e internet). Comienzan a ver que en el mundo hay otras formas de organización, y a pensar en la diferencia entre igualdad e igualitarismo. Los incentivos personales, que 50 años de comunismo no lograron eliminar, reaparecen pujando por más retorno a los que más aportan. Resta ver como se encarrilan.